Supergirl, nuestra heroína feminista

Written by Debora Dora. Posted in Feminismo in your face, Otras, Series

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Debo decir que en mi larga vida de seriefila pocas series me han sorprendido tanto como Supergirl… No, no es que esté llena de misterios y giros repentinos, me refiero a que jamás me imaginé cómo la historia de una chica alienígena con poderes me iba a gustar tanto. Más sabiendo que es prima de Superman… Chicas, ¿hay algo más aburrido que Superman? (*pierde decenas de seguidoras*). No, pero es cierto, Superman y Clark Kent son como zzzzz…

Así que si no fuera por recomendaciones de gente en quien confío (gracias, mis queridas Naty y Artex), jamás le hubiese dado una chance. Pero ambas usaron una palabra mágica para convencerme: ¡feminismo! Sí, me vendieron el show de la chica linda de mallas ajustadas y pollerita como “feminista”, y no me quedó otra que ver para creer.

Porque sí, Supergirl es la historia de la niña (Melissa Benoist) que venía a proteger a su primito a la Tierra luego de que su planeta, Krypton, fuera destruido, pero que queda suspendida en la Zona Fantasma hasta que su nave llega finalmente a tocar suelo terrícola muchos años más tarde, tanto que el primito en cuestión ya usa capa roja y pantalones demasiados ajustados para mi gusto. También con ella llegó Fort Rozz, la cárcel donde toda la escoria interplanetaria estaba detenida, así que de volverlos a apresar se encarga la DEO, una división militar y secreta que caza extraterrestres, aunque cuando Supergirl “sale del clóset” comienza a trabajar con ellos gracias a Alex Danvers (Chyler Leight, que quizás sea la que interprete al nuevo personaje gay de la serie, ¡crucemos los dedos!), su hermana adoptiva, que es una parte fundamental tanto de esta organización como de su vida.

Sí, es cierto, en esta serie, que ahora pasó a formar parte de la cadena juvenil The CW, hay aliens fieros y peligrosos, una historia familiar del pasado que vuelve a llenarle de kriptonita el corazón a la rubia, dramas con amigos friendzoneados, suspiros por un muchacho que aún no entiendo cómo le gusta (hablando de gente aburrida) y el clásico dilema de tratar de combinar vida normal con vida de superheroína. Pero Supergirl es mucho más que esto: es una enseñanza sobre autodescubrimiento, un muestreo de mujeres fuertes y, sobre todo, es una bella historia de sororidad, porque el corazón de la serie, definitivamente, es la relación entre Kara y su hermana Alex (no, no de esta manera, aunque, ¿quién no lo ha pensado?), de cómo la mayor la cuida todo el tiempo, aunque estuvo la mayor parte de su vida a la sombra de la niña con poderes, pero que es capaz de todo por protegerla, por más que se trate de la mismísima “chica de acero”.

Alex no deja que su hermana le haga sombra, y no lo digo en el mal sentido; Alex está a su altura, se entrenó con  militares, pero tiene una sensibilidad que es su principal fortaleza. Si es capaz de hacerle frente al más malevo de los extraterrestres, ¿cómo no le va a plantar cara a cualquier tipo que la subestime? Pobre del que se cruce en su camino…

Y la verdad que cuando la base de una serie (aún viniendo del mundo del cómic) es la hermosa relación de hermanas entre dos jóvenes mujeres, yo ya me llamo dichosa; sin embargo, si a eso sumo que no solo la protagonista es una mujer fuerte más allá de sus dones, sino que los personajes más emblemáticos que la rodean son mujeres de carne y hueso sin poderes especiales, pero con unos ovarios que ufff… espero cada capítulo al grito de ¡jackpot!

Además, por suerte, en Supergirl en general no hay tipos desagradables (bueno, alguno siempre hay, pero no son la regla), porque si alguno abusa del poder (lamentable) que le da su género, enseguida alguna de ellas llama su atención, nombra el problema y luego lo pone en su lugar, y esto ha pasado más de una vez en los veinte capítulos que componen la primera temporada.

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Y hasta en Krypton mandaban las mujeres, ¡che! Desde la madre de Kara como soberana del país, hasta su hermana gemela, una de las malas de la serie, que le hacía sombra a su marido, otro de los villanos de turno.

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Me cansaría hablando de la admiración que me generan los personajes de esta serie, incluso la “malas”, porque no hay duda de que de todos los villanos, las más destacadas fueron las mujeres. Pero para mí, sin duda, el mejor personaje de Supergirl es el que interpreta Calista Flockhart: Cat Grant, feminista por donde la mires.

Confieso que durante el piloto lo primero que pensé es: ufff, acá se viene la copia de El diablo viste a la moda, pero ¡qué sorpresa! Por que sí, como el personaje que interpretaba Meryl Streep en la comedia sobre el mundo de la moda, Cat también maneja una revista… y unos cuantos canales de televisión, y un diario y ¡un montón de medios! Como ella misma destaca: no es solo la mujer más poderosa, es la “persona” más poderosa de National City. Y aunque en esas primeras escenas se la nota como firme, seria, autoritaria e implacable, metiéndole miedo a todos los empleados, amenazando con despedir al primer error, y confundiendo constantemente el nombre de Kara, su asistente, y llamándola “Kee-rah”, con el correr de los capítulos las capas comienzan a caer y podemos ver más allá del estereotipo que todos esperamos.

Cat, debajo de la ropa de diseñador, de su fino porte, de su gesto de desdén, de sus comentarios mordaces y de sus salidas delirantes, lleva la sensibilidad bajo la manga. Aún conduciendo su empresa, esa empresa que tanto le costó construir y que es su orgullo, sabe reconocer y dar las gracias siempre. Sabe pedir perdón cuando se equivoca, da más de una segunda oportunidad, construye el espacio para que sus empleados crezcan, pero además no tiene miedo de ser líder y de dar consejos basados en su propia experiencia. Podría ser un tempano de hielo como muchas mujeres que necesitan “usar pantalones” para moverse en un mundo de hombres, pero ella elige dirigir como una mujer, activar su feminismo en cada comentario y en cada acción, y no duda en repetir que no hay nada peor que una mujer pisando la cabeza de otra mujer.

Cat tiene un hijo pequeño, es madre soltera y, como se conoce alcanzando la mitad de temporada, también un hijo ya adulto que no vio crecer, porque a la edad que dio a luz decidió priorizar su carrera. Uno de sus mayores arrepentimientos, sin duda; pero como es fácil de deducir, por su carrera, por alcanzar sus sueños, volvería de dejar la crianza del niño el manos de su padre. Algo que en general no se le perdona a una mujer está tratado con sumo respeto, y yo no puedo admirarla aún más, porque lleva este estigma con entereza y sus razones nunca son excusas.

¿Qué más puedo decir? Los ejemplos sobran en cada capítulo, ¡creanme, pastelitos! Supergirl es mucho más que una simple serie de superhéroes, es el personaje con el que me hubiese gustado crecer de pequeña, es el personaje que se merecen las niñas de hoy. ¿Y ustedes la ven? ¿Están tan ansiosas como yo por el regreso de la nueva temporada esta noche?

 

Debora Dora
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Debora Dora

Escritora, correctora y soñadora. Se inició en el sitio web Las Amazonas y mirando The L Word. Creadora de Deborarte, fanática de las series y el cine. Buscadora anónima de subtexto lésbico. Peter Pan eterna...
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