“Suffragette” y esas cosas que siguen sin cambiar

Written by Debora Dora. Posted in Feminismo in your face, Pensamientos al paso

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El otro día, después de esperarla bastante, finalmente logré conseguir la película Suffragettes, así que me dispuse a verla contenta lista para emocionarme.

No, señoritas, no me emocioné demasiado (es algo que me está pasando con las películas últimamente, nada me fascina, ¡qué frustrante!). A la película le falta un punch, al menos para mi gusto, y emociona tanto como un inglés comiendo un muffin de arándanos un sábado por la mañana mientras lee el diario… Eso sí, creo que hay que sentarse a verla, porque en épocas en que tanto se habla de feminismo alrededor del mundo (por varias razones diferentes), conocer uno de los movimientos más importantes que se gestaron dentro de la lucha por los derechos de la mujer (que aún continúa) debería ser obligatorio para todas las damas.

Ya les hablé de uno de los grupos de sufragistas más radicales en nuestro último “Feminismo in your face”, y en ellas hace foco precisamente el film de Sarah Gavron (escrito por la guionista de la también inglesa La dama de hierro, Abi Morgan), al seguir la vida de Maud Watts (Carey Mulligan) luego de chocarse de lleno con una demostración de violencia de algunas mujeres que reclaman sus derechos en la Londres de principios del siglo XX. Maud, así como otros personajes (como es el caso de la farmacéutica/médica sin estudios que interpreta la siempre magnética Helena Bonham Carter), son de ficción, aunque basados en varias mujeres reales de esas que combatieron, convencieron a compañeras, marcharon, fueron reprimidas y encarceladas, hicieron huelga de hambre y respondieron a cada orden de su líder, la famosa feminista Emmeline Pankhurst (Meryl Streep).

Pero en realidad no vengo acá a spoilearles la película ni a hacer una larga crítica de la fotografía o del guion, sino más bien a desparramar unos “Pensamientos al Paso”, porque mientras estaba ahí sentada frente a la pantalla, pensaba: cuánto ha cambiado en tan poco tiempo… y ¡cuánto no ha cambiado para nada!

  • Las mujeres (en una gran cantidad de casos) seguimos ganando menos que los hombres (ni hablar de que solemos tener menos posibilidades de ser ascendidas que nuestros compañeros masculinos).
  • No es raro sentirnos menospreciadas por nuestros pensamientos/acciones en diferentes aspectos de la vida, en especial en aquellos que no son considerados tan “femeninos”.
  • Por más que hemos avanzado y sintamos que llegamos a ser todo aquello que nuestras antepasadas han soñado para ellas, aún existen “cuotas” en listas políticas y en organigramas de empresas para que no haya tanta testosterona evidente. Ah… además dudo que cuando marcharan, sufrieran desplantes y humillaciones, las feministas de antaño estuviesen soñando con lucir mejor en tacos altos y tener un buen sueldo para ponerse tetas postizas y agradar a los hombres cumpliendo con el patrón de belleza aceptado por la sociedad.
  • No todos los hombres son iguales (tengo que aclararlo), pero como las estadísticas lo avalan lamentablemente, en la actualidad parece haber cada vez más mujeres golpeadas por sus maridos/novios/exs de lo que desearía.
  • Sí, hoy podemos salir solas de noche sin tener que pedir permiso, podemos ser propietarias e, incluso, tener la patria potestad de nuestros hijos, pero aún la maternidad es alabada de una forma casi sacra por las religiones, la política, el Estado, la sociedad y los medios de comunicación, tanto que parece que estamos obligadas ser las mejores madres del mundo, y a sacrificar cientos de cosas a lo largo de nuestra vida/carrera solo porque tenemos la capacidad de dar a luz. No digo que no haya que ocuparse de los vástagos que hemos engendrado, pero a los hombres no se les pide lo mismo, no se les exige ser unos santos varones que vean a través de los ojos de su descendencia…
  • Ya entradas en el nuevo milenio, aún somos consideradas el “sexo débil”.
  • Ni hablar de que ahora podemos tener un trabajo con un buen salario, estudiar y ganar más que nuestros maridos, pero aún así se espera de nosotras que lleguemos al hogar y hagamos de “amas de casa”, porque se ve que hay algo en nuestros genes que nos obliga a ocuparnos de la limpieza y los chicos y sus actos escolares. No, no todas las parejas cumplen estas reglas, pero este ejemplo no parece estar en vías de extinción...

¿Vieron Suffragette? ¿Qué les pareció? ¿Las hizo reflexionar? ¿Creen que hay otras cosas que han cambiado poco y nada desde esos años hasta la actualidad?

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Debora Dora
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Debora Dora

Escritora, correctora y soñadora. Se inició en el sitio web Las Amazonas y mirando The L Word. Creadora de Deborarte, fanática de las series y el cine. Buscadora anónima de subtexto lésbico. Peter Pan eterna...
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