SÍ SÍ… YA VAS A VENIR…. A PEDIRME SANGRE

Written by Debora Dora. Posted in Ser homo HOY!

Compartime... Pin on PinterestShare on TumblrTweet about this on TwitterShare on Google+Share on FacebookEmail this to someone

 

Hace un tiempo me tocó vivir una de esas experiencias por la que pensé que jamás pasaría, porque en los años que llevó fuera del closet jamás he tenido ninguna fea situación que involucrara mis preferencias sexuales o mi forma de vida.
Sin embargo, una fría tarde de julio me encontró acompañando a una amiga hasta el Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (más conocido como Inadi). Este organismo está ubicado en uno de los primeros pisos de un austero y amplio edificio del microcentro. Sus instalaciones presentan una mesa de recepción y varias oficinas. En un largo pasillo, algunas sillas están destinadas para aquellos que necesiten de sus servicios.
¡Qué lugar más concurrido! El tránsito de gente era fluído; diferentes personas, algunos trabajadores, otros de paso, salían y entraban, se detenían en el hall, hacían alguna consulta o esperaban como nosotras. Se ve que la intolerancia y los prejuicios están a la orden del día.
Un rato después un hombre nos condujo a una de las oficinas; allí, tres abogados muy agradables nos atendieron y tomaron la denuncia de mi amiga luego de escuchar el episodio. No fue sorprendente saber que aquel había sido un día de mucho trabajo para esos hombres de traje, que además de su mano para saludarnos ofrecían alcohol en gel. Lo raro fue saber que otros casos muy similares al que se había planteado recién se habían sucedido en las últimas semanas.
Aunque es muy probable que sea un tema habitual en laboratorios y hospitales, para nosotras dos era apenas tocado de oído y obviamente debimos informarnos con anterioridad: sí, señoritas, hay una idea equivocada que anda rodando por nuestro territorio nacional que asegura que las lesbianas no podemos donar sangre. ¿Lo sabían? Sí, al parecer las tortas, al igual que muchachos gays, trans y todo el resto del paquete de la comunidad somos integrantes de grupos de riesgo. Así como lo oyen… o, en realidad, como lo leen. Por una simpática ley, en aquellos lugares que extraen sangre para luego hacer transfusiones a todos los que lo necesiten, los trabajadores de la salud realizan un cuestionario que, a manera de filtro, separa nuestra sangre aún antes de ser extraída del cuerpo.
¿Enfermedades? ¿Drogas? ¿Relaciones homosexuales? No. No. Sí. Ooops!!! Eso es lo que le sucedió a mi amiga, que estaba demasiado dormida y, posiblemente, soñando con las medialunas que se iba a comer en el desayuno, para darse cuenta de que la sinceridad le brotaba por los poros y que su madrugón iba a ser en vano.
Quizás porque se había levantado con el pie izquierda, quizás porque estaba mal atendida (como dicen siempre que una mujer muestra cara de pocos amigos), quizás porque era agria de nacimiento, o quizás, también, porque una comitiva de lesbianas con credencial parecía haberse levantando aquel sábado con el mero proposito de distribuir su sangre por allí, es que la mujer encargada de atenderlas en la Fundación Luis Agote las trató bastante mal a todas y, cuando le tocó el turno a la chica en cuestión, estalló con toda su mala onda acumulada hacia la pastelería del mundo. ¿Quién sabe? No importa, ninguna de las causas anteriores le da derecho a un empleado de atención al público para tratar mal a los voluntarios que es poco probable que estén disfrutando de la excursión hacia el mundo del ayuno, las jeringas y la sangre liberada.
¿Por qué las mujeres que han mantenido relaciones sexuales con mujeres (en pareja o casuales) no pueden donar sangre? Porque lo dice un papelito; sí, les juro que mi amiga sabe leer, pero las explicaciones a esta pregunta no estaban impresas en el panfleto que la empleada, practicamente, le revoleó en la cara…
Es probable que tanto esta clínica como muchas otras no sepan (o les convenga no saber) que nosotras (mujeres lesbianas, bisexuales, “bicurious”, o “pakis” aburridas) estamos exentas de aquella ridícula prohibición. Si sos hombre y tuviste relaciones sexuales con personas de tu mismo género, abstenete de hacerte el solidario; lo mismo corre para aquellas mujeres heterosexuales que saben que sus parejas de cama la han pasado bien jugando a Secreto en la Montaña, digo, porque es obvio que eso es algo que todos los tipos confiesan a sus chicas mientras se sacan la ropa y buscan los profilacticos en sus billeteras. ¿Cómo no lo pensaron antes? De esta manera todas las mujeres pueden responder con sinceridad y conocimiento de causa si a sus novios les gusta frecuentar Contramano de vez en cuando.
Brindo porque nos hayan sacado de la lista roja (roja.. qué irónico), pero aún queda pendiente ese prejuicio discriminatorio de que una parte del mundo no pueda donar su sangre solo porque elija dormir con alguien de su mismo sexo. Obviamente, las organizaciones especializadas ya se están encargando de este asunto que, con suerte, alguna vez lograrán erradicar.
Muchos y muchas se podrán preguntar… ya que se toman la molestia de hacer un cuestionario, ¿por qué no se toman la molestia, también, de analizar directamente las muestras y descartar las que no sirvan? Porque, por supuesto, podemos pensar que habrá muchos que no tienen idea de que son portadores de alguna enfermedad y otros que no tienen problema en que les crezca la nariz a la hora de responder a las no poco indiscretas preguntas del cuestionario, como mi amiga, que si no hubiese estado pensando en Uma Thurman, o más probablemente en Jodhi May, al momento de la gran pregunta, tal vez hubiese mentido sobre sus escarceos amorosos.
Claro, otra amiga me respondió con una simple idea: analizar las muestras de toda la población costaría mucho dinero; a esta gente le es más sencillo descartar a los que no sirven en una primera instancia. Claro, los que no servimos somos nosotros, porque para el mundo es un hecho que la comunidad gay es promiscua. Así, de simple, ¿para qué mentir?
Sí, la verdad que oír eso me parece demasiado triste y me siento como si estuviese dentro de la película Y la banda siguió tocando, cuando suena el famoso tema de Elton John y la “peste rosa”, como se conocía al sida en los primeros años, se comenzaba a extender por el mundo. Era enfermedad de putos y aunque han pasado casi tres décadas desde esa época, el concepto generalizado se extendió, aunque hoy en día las estadísticas digan lo contrario.
¡Qué loco, yo pensé que todos teníamos la misma sengre! Bueno, salvo los aristocrátricos que sabemos que tienen sangre azul. Pero evidentemente la nuestra no debe ser tan roja como todos creíamos. Sin embargo, si esto fuera así… entonces, guarden los cuestionarios y no se esfuercen en hacer pruebas después, con solo pincharns con una aguja sería suficiente. Si salen siete colores de nuestras venas, está todo dicho y nos marchamos a casa, de esa manera nos evitamos transpirar al responder preguntas, la indiscreción de los entrevistadores que ansían saber si solo mantenemos relaciones con una chica o si nos andamos arrastrando entre diferentes gustos de pasteles, y también sus miradas acusadoras, su poco educado trato y, por supuesto, el mal trago, además de la “mala sangre”.
Pero, acuerdénse… ¡ya nos van a venir a pedir!
Pd: la foto con letras orientales pertenece a una reciente campaña de mujeres lesbianas en China, donde parece que tampoco les gusta la sangre multicolor.
Debora Dora
Leeme!

Debora Dora

Escritora, correctora y soñadora. Se inició en el sitio web Las Amazonas y mirando The L Word. Creadora de Deborarte, fanática de las series y el cine. Buscadora anónima de subtexto lésbico. Peter Pan eterna...
Debora Dora
Leeme!

Latest posts by Debora Dora (see all)

Tags: , , , , , ,

Trackback from your site.

Debora Dora

Escritora, correctora y soñadora. Se inició en el sitio web Las Amazonas y mirando The L Word. Creadora de Deborarte, fanática de las series y el cine. Buscadora anónima de subtexto lésbico. Peter Pan eterna...

Comments (8)

  • María sin más

    |

    >El prejuicio es así de ignorante y estúpido.
    No llama la atención que, viniendo de hipócritas, prefieran que se les mienta y se juegue a ser lo que no se es.

    Reply

  • Camila

    |

    >AH!, dejate de joder!!! Y yo porque pude donar?? jaja!!! Se ve que, o mentí vilmente en el cuestionario o los que me sacaron sangre estaban mas dormidos que yo, jaja!!! Ahora me empaqué y no dono mas!!
    Yo con el piercing y los tatuajes tambien… Si, porque la torta ademas de torta está tatuada y agujereada!!! Asi que mentí y les dije que hacia mil años que los tenía, jaja!

    Reply

  • DEBORA DORA

    |

    >Ay me matas hija, me matas! jajaja

    Reply

  • Anonymous

    |

    >Hola Buenas Tardes! he leido con atención su informe con respecto a esto de "la donación de sangre"…me parece aberrante el trato que le propiciaron a esta persona que fue a donar, pero debemos de rescatar que fue "una" de las personas de la organización la que realizó la injuria contra su amiga, no culpemos a toda la organización…explico mi postura y con esto quiero que se limpie de lo malo la circunstancia, y se exponga que la donación de sangre es un acto de bien al projimo y para nada discriminatorio.
    Soy Estudiante de la carrera de "Técnico Superior en Hemoterapia" estoy a materias de recibir mi título como tal y se lo que con respecto a la donación se hace y lo que no.
    Es cierto que en la encuesta de admisión de donantes se solicita información de caracter muy personal e íntimo a los donantes, y se pregunta por su sexualidad, pero esta sexualidad mas allá de lo a homosexual en cualquiera de sus magnitudes tambien va orientado a las relaciones heterosexuales de cualquier indole, que sea riesgosa, pues existe un periodo llamado de ventana (periodo que va desde el día 0 de la infección hasta el día 15 mas o menos en que el portador se seroconvierte y puede ser detectado por analisis),en el que las enfermedades infectocontagiosas o E.T.S. (enfermedades de transmisión sexual)no pueden ser detectadas por medios de analisís de laboratorios y la única forma de resguardar una seguridad es que en esa encuesta que se les solicita a los donantes se le ruega contesten con la mayor veracidad posible, ya que esa sangre supuestamente sana puede llegar a contagiar a 4 posibles personas ya que la unidad de sangre donada se divide en 4 componentes y cada uno empleado para un fin diferente en una persona diferente.
    Si bien a todo el grupo gay se lo toma como un grupo de riesgo, tambien es tomado de igual forma el grupo de los heteros, esto apunta a todo aquel que en caracter de promiscuidad desarrolle su vida sexual, puesto que conocemos ampliamente, y si no vasta con leer un poco al respecto, que el condón o preservativo solo proteje de infecciones entre un 65 y 75 % y no un 99 % como suelen vender en las propagandas.
    Lo que hoy me avoca a contarles al respecto no es llevar una contra a los gay, pues yo tambien lo soy y odio la discriminación en cualquiera de sus magnitudes, pero tambien es verdad que la gente necesita, para vivir, de la sangre que voluntaria y altruistamente ofrecen los donantes con el fin de ayudar a alguien mas…recordemos que siempre la clave de todo esta en la informacón y recordemos que tambien nosotros podemos mal interpretar las cosas!
    agradesco por el espacio!
    Atte.

    Reply

  • DEBORA DORA

    |

    >MUCHAS GRACIAS POR TU COMENTARIO!!!

    Reply

  • vero_dul

    |

    >Pues yo soy donante de sangre y cuando me dan el cuestonario no preguntan si he tenido relaciones homosexuales,sera xq en España no se pregunta o nose,pero yo siempre he podido donar sangre libremente y no me han puesto problema,xro lo veo muy feo eso de xq seas homosexual no te dejen donar xq piensan q eres promiscuo cuando promiscuo puede ser todo el mundo, en fin q eso esta feisimo y es discriminacion hacia el genero

    Reply

  • Anonymous

    |

    >Pero preguntan si tenes relaciones sexuales… o si sos les?

    No puedo creer hasta donde llega la ignorancia no???

    Reply

  • Maricruz

    |

    ¡Hola! Una experiencia similar tuve hace algunos años; acaba de cumplir 18 y mi padre tuvo que ser sometido a una cirugía menor, en México (no sé si en otros países) aun cuando sea una operación ambulatoria, debe tener al menos dos donadores. El punto es que fui, muy de madrugada, por cierto, después de pasar el primer test, me pasaron a dejar la primera muestra de sangre. Cuando llamaron a los que habían aprobado esa primera muestra nos condujeron con doctores para que ellos nos realizaran el siguiente test (éramos, apenas, unos cuantos).
    Imaginen mi sorpresa cuando sus preguntas eran: cómo, cuando, dónde, con quién y de que forma habían sido mis relaciones sexuales (y obvio mis respuestas no tenían nada que ver con promiscuidad ni nada parecido).
    El final, ya lo conocen, terminaron diciéndome que no a pesar de que en esa muestra mi sangre salió perfecta. Y sin más, la doctora (sí, era mujer y super mamona) me dijo que ni madres porque era homosexual y cuando iba en la puerta además hizo el comentario: muchos dicen que es discriminación, pero así es la ley aquí.
    La verdad es que en ese momento quise mandarle mis saludos a su mamá, pero me abstuve (en México, si le faltas el respeto a un servidor del Seguro Social, IMSSS u otro de éstos centros de salud pública pueden negarte a partir de ese momento el servicio) y obvio, mi papá pudo verse afectado en ese momento. En fin, afortunadamente a parte de eso, no necesité nunca tener que donar; pero claro, la próxima vez que lo necesite (espero no sea así) diré: soy mujer católica y heterosexual, virgen hasta el matrimonio.

    Reply

Leave a comment

*