Palabras con Alas (By @CruellaStark)

Written by Las lectoras se animan. Posted in Desgenerando Espacios, Las lectoras se animan..., Ser homo HOY!

Compartime... Pin on PinterestShare on TumblrTweet about this on TwitterShare on Google+Share on FacebookEmail this to someone

 

Nuevamente @Maricruzgb1 se anima a una nota de Desgenerando Espacios, como ya lo había hecho en una anterior oportunidad. ¿Tu mundo? ¿Mi mundo? ¿Nuestro mundo? ¿Tan diferentes somos? Para reflexionar…

 

Vuelvo para compartirles una cosa que me sucedió hace unos días. Durante un receso entre clases, iba caminando junto a mis amigas por los pasillos de nuestra facultad y en la pared donde se colocan los anuncios e invitaciones a próximos eventos, estaba colocado un cartel que decía “Palabras con Alas”, acompañado por una imagen de una mujer-ángel con los colores del arcoíris. Entusiasmada, les dije a mis amigas que iría y luego de varios comentarios acerca de los planes de cada una para ese día, y entre una cosa y otra, solo una de ellas se mostró interesada por ir a escuchar poesía.

 

Aquí debo hacer una acotación: todas, absolutamente todas mis amigas —o al menos las más cercanas—, son heterosexuales y todas se consideran “gay friendly”; apoyan la causa, entienden la importancia de nuestros derechos, vamos, casi que como mis amadas “Achele”… solo que mis amigas no se dan, ni se darán (o al menos eso creo) dulces besos de dama.

La cuestión es que llegó el día, acordé la hora y el lugar con mi amigui para llegar juntas al evento y yo no sé si por algún acto inconsciente de mi parte, por la distracción de ella o simplemente por considerarlo irrelevante, no enfaticé con letras mayúsculas que el evento era lésbico.

Llegamos puntualmente pero, por un imprevisto, el evento tardó en comenzar. Cuando pasamos a la pequeña estancia en la que se llevaría a cabo la lectura, mi amiga paseó la vista por todo el lugar y relajadamente se sentó en el lugar que habíamos elegido y comentó: “Qué femenino está todo…”. Yo simplemente sonreí e imitándola analicé todo el lugar: flores, veladores, aromas suaves y un ambiente muy íntimo.

Minutos antes de que por fin empezara, una chica pasó agradeciendo nuestra asistencia; ya para ese momento éramos aproximadamente quince mujeres y se detuvo con cada una para obsequiarnos folletos de la organización encargada del evento, y justo cuando mi amiga recibió el papelito se quedó pasmada, así, sin más… no supo que decir. Tomó el panfleto, le regaló una sonrisa tímida a la organizadora, la otra le devolvió la sonrisa acompañada de un guiño y yo las observé con cara de interrogación. Cuando la chica en cuestión se retiró, mi amiga en cosa de un microsegundo terminó de leer lo que segundos antes había visto impreso: “feminismo/libertad/poesía/vida/erótica/arte/amor/LÉSBICA”, claro, la última palabra le impactó.

Sin querer parecer demasiado obvia, me señaló con el dedo “la palabrita” y dijo: “¿En serio?”, y yo asentí en silencio. Ella volvió la vista al papel y no sé qué cosa habrá pasado por su mente, pero incomoda se removió en su asiento, volteó a ver para todos lados justo cuando otro puñado de mujeres hacía acto de presencia en el lugar y esta vez, sin evitar hablar fuerte, preguntó: “¡¿Todas?! ¡Todas ellas…!”. Esta última frase más como afirmación que como pregunta. Yo no pude evitar la risa ante su cara estupefacta.

Por fin comenzó el evento, presentaron a ambas invitadas y entre miradas coquetas comenzó la declamación acompañada por una dulce guitarra. Mi acompañante volteó y me preguntó: “¿Son pareja, verdad?”. Yo me encogí de hombros y tan bajito como pude le hice ver que ser lesbiana no hace que automáticamente conozca a todas las tortillas del mundo… Ni siquiera a las de mi ciudad.

A medida que iba avanzando la declamación, ella se fue incomodando más y más, era poesía erótica y varias veces estuve a punto de soltar —nuevamente— una carcajada cuando veía su actitud: primero entrecerraba los ojos intentando concentrarse, inclinaba ligeramente la cabeza tratando —supongo— de analizar lo que escuchaba, y cuando la imagen era presentada por su cerebro, sacudía la cabeza y volteaba para todos lados, se secaba el sudor de sus manos, se recomponía y nuevamente la misma escena. Cuando se terminaba la poesía (o la canción), aplaudía con ganas, pero evitaba a toda costa que su mirada chocara con la de alguien más.

Terminó el evento, salimos tan rápido como pudimos, no sin antes registrarnos por segunda vez en la lista que pasaban para recibir en nuestro correo invitaciones a futuros eventos. Cuando ella concluyó su registro, nerviosa, le pasó la pluma a otra chava y cuando ésta última le sonrió coquetamente, mi amiga palideció, sonrió y lo único que salió de su boca fue un: “No”. La chica volteó a verme y no sé, supongo que pensó que éramos pareja…

Ya en el camino, primero me reclamó en tono burlón que no le haya especificado que era una cuestión gay. Yo me ofendí y le hice notar que el póster del evento no podía ser más explícito: mujer con alas y arcoíris.

Se quedó pensativa por un momento y yo incómoda por el silencio le dije: “Oye, no lo hice a propósito, creí que te habías dado cuenta desde un inicio, y tampoco te vayas a pensar que lo hice porque tengo ocultas intenciones, además, tú te invitaste sola…”. Ella se detuvo, me tomó de la mano y me dijo: “Me siento muy mal ahora…”. Yo un poco sacada de onda le dije: “¡Ey! La próxima vez te explicaré con manzanas y lamento que te hayas incomodado así, pero…”.

Me interrumpió y dijo: “Yo me incomodé por 60 minutos, porque sentí que ese no era mi mundo, me sentí hasta cierto punto agraviada. No entendía absolutamente nada de esa poesía, hablaban de partes del cuerpo femenino que ni siquiera sé dónde están y luego me doy cuenta que tú vives en un mundo que tiene como única concepción la heterosexualidad. Cuando platicamos todas —se refería a nuestras amigas—, de nosotras salen todos los detalles de nuestros encuentros con hombres y ahora, por primera vez, entiendo tu aburrimiento y antipatía sobre el tema… ¡Vives en un mundo al cual yo he contribuido de alguna forma a que esté pensado únicamente como hombre-mujer! Y seguramente ninguna de nosotras —nuevamente se refería a nuestras amigas— nos detenemos a pensar que lo que peleas no es derecho al matrimonio y esos asuntos nada más, ¡sino el derecho a ser visible, a que nos acostumbremos a ver por la calle una pareja gay sin que esto provoque el morbo de quienes lo ven! Y entonces por eso, por eso me siento muy mal… Soy parte de ese problema de invisibilidad”.

Jamás, jamás olvidaré eso que me dijo y aunque el orden en el que dijo las cosas no fue exactamente como lo escribí, esas fueron sus palabras. Sin buscarlo —o tal vez sí…—, logré que una de las personas que tanto estimo, viera las cosas desde una perspectiva diferente y lejos del discurso típico de: “Yo te apoyo”. Finalmente le sonreí y dejé salir mi discurso, ese por el que se me queman las habas por recitarlo a la menor oportunidad: “Todo sería más fácil si nadie tuviera que identificarse “obligatoriamente” con una preferencia sexual… Si solo fuéramos personas amando a otras personas y nada más”.

Y pues nada, lo que dijo mi amigui ese día fueron —para mí— palabras con alas. Y por cierto, ahora la estimo más. XD

By @CruellaStark

 

Las lectoras se animan

Las lectoras se animan

Nuestras lectoras también se animan en todas nuestras secciones...
Las lectoras se animan

Tags:

Trackback from your site.

Las lectoras se animan

Nuestras lectoras también se animan en todas nuestras secciones...

Comments (6)

  • selene

    |

    Me encanto. No espere esa reacción, tienes una gran amiga :)

    Reply

  • Andreina

    |

    Creo que el la poca tolerancia a la homosexualidad o cualquier “Definición” mas allá de lo “hterosexual” se debe a eso mismo que has dicho, que el mundo se enfoca en el hombre y la mujer como pareja mientras que aquellos que no viven de esa forma andan en un grupo mas reducido.

    Asumo que es placentero que tu amiga haya vivido esa experiencia al final quedo siendo una mujer con alas aunque no se de cuenta 😉

    Reply

  • Vic

    |

    Gracias Maricruz por compartir esta experiencia con nosotras. Me causó mucha gracia lo que contaste a la vez que me hizo pensar sobre algunas cosas. Es verdad que una crece en un mundo dominado por la heterosexualidad y al principio es horrible porque te sentís totalmente ajena a todo esto. Recuerdo cuando tenía 13 años y mis compañeras se la pasaban hablando de chicos, esto me aburría a la vez que me incomodaba porque me preguntaban mi opinión de algunas cosas y yo no sabía que decir. En fin… por suerte y gracias al trabajo de muchas personas creo que hoy en día hay mucha más visibilidad y poco a poco se va entendiendo que el ser homosexual o heterosexual no determina la calidad de la persona.

    Reply

  • Ale

    |

    =) qué bacan, de verdad. Esas son amigas, o personas de verdad. Ojalá haya mil gente así de lúcida en el mundo.

    Reply

  • Anónimo

    |

    Hola!
    Antes que nada, gracias por tu historia.
    Mis mejores amigas son heterosexuales, y también son gayfriendly. Así que entiendo lo que dices. (Y me causa mucha gracia lo de las platicas de los novios, mientras ellas cuentan sus aventuras, yo trato de prestar la mayor atención posible, pero no puedo evitar, de vez en cuando, entrar a mi propio mundo de pensamientos y desconectarme unos minutos XD) También, gracias a la vida, he experimentado ese momento en el que ellas se dan cuenta de ciertas cosas que muchas veces la gente no logra entender, por diferentes motivos. Te brindan todo su apoyo, te incitan a explicarles y aclararles más cosas, y se encargan de que no te sientas sola en un mundo y vida totalmente heterosexual (y machista). [No es que yo esté totalmente fuera del armario, no estoy lista aun, pero ellas han ayudado demasiado con el proceso de aceptación, y por eso, las aprecio en demasía.]
    Pero muchas chicas no tienen nuestra suerte. Y crecen en un mundo machista, heterosexual, que además aborrece lo que es diferente a la norma. Y eso causa demasiados conflictos, que creo que la mayoría de nosotras ha experimentado. De ahí la importancia de dejar de ser invisibles, al menos a mi parecer. Así que, en conclusión, tu historia me parece maravillosa. :)

    Reply

  • Ale

    |

    Que hermoso! A mi tbn me cuesta mucho identificarme con mis amigos y amigas gay, pero trato siempre de poner de mi alma y mi esfuerzo para enterder y comprender ese “otro mundo”. Muchos besos y abrazos!

    Reply

Leave a comment

*