Emma Watson y esa mala palabra: feminismo

Written by Debora Dora. Posted in Feminismo in your face

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Yo tenía unos 22 o 23 años recién cuando me reconocí como feminista. En realidad a esa edad empecé a militar activamente y me di cuenta que siempre lo había sido, desde bien chiquitita, cuando apenas me veía del suelo (sí, sí ya sé, ahora tampoco me veo del suelo), aunque ni siquiera tenía idea de qué significaba el término “feminismo”. Pero es que desde que era niña comencé a cuestionarme ciertas ideas, bajadas de línea, conceptos que se me presentaban como “naturales”.

El cuestionamiento, para mí, es la base de este movimiento histórico; es lo principal, preguntarse por qué este o el otro es el orden establecido, por qué por haber nacido mujer se esperan ciertas cosas de mí, por qué se supone que no puedo hacer otras porque soy considerada inferior, no apta para esto o aquello. Suena duro, y aunque ahora las cosas no son tan así, cuando las primeras mujeres comenzaron a cuestionar, a analizar y a pelear por sus derechos, eran poco más que objetos propiedad de su padre o su marido.

Me parece muy triste cuando una mujer no solo minimiza el movimiento feminista, sino que además está en contra. No lo entiendo, me broto, tengo ganas de hacerles entrar las ideas a los golpes, aunque sé que esa no es la manera. Esperen… déjenme unos segundos que me tranquilice para contarles esto…

Ahora sí…

Existe desde hace un tiempo un movimiento en contra del feminismo (o al menos un montón de mujeres nucleadas por un Tumblr al que me niego a linkear, pero que pueden encontrar bajo el nombre “Women against feminism”). ¿Entienden lo que les quiero decir? Mujeres, con ovarios como vos y yo, que dicen “no soy feminista porque…”, y se sacan una bella foto con un cartelito que reza sus razones (si tienen ganas de indignarse un rato, dense una vuelta por la página, saldrán con sarpullido, se los aseguro).

Algunas de las razones que dan son discutibles; otras, simplemente irrepetibles, del estilo… “no soy feminista porque mi novio no me pega” o “no soy feminista porque me gusta maquillarme” o “no necesito el feminismo porque los hombres también pueden ser violados” (¿?) o “¿Para qué? Ya no estamos peleando por nada más. Las mujeres somos libres”. Ah, después también la foto de un escote con un cartel que asegura: “si me visto así, quiero que mires”.

Ok, esperen que estoy haciendo mis ejercicios de respiración para no romper todo… 1, 2, 3…

En mis años de militancia he escuchado de todo: que el feminismo es demodé; que es agresivo; que busca la supremacía de la mujer sobre el hombre, por lo que es tan malo como el machismo (bueh); que son ideas extremas impulsadas por mujeres feas o por lesbianas; que el feminismo no es más que un grupo de mujeres locas odiando a los hombres (que seguro las rechazaron en algún momento decisivo de sus vidas). He oído en silencio estos argumentos, he debatido, me he peleado, me he reído en la cara de muchas. Algunas causas, qué quieren que les diga… las considero perdidas. En especial aquellas en las que quien tiene estos argumentos sabe que hay muchas mujeres oprimidas en el mundo, los femicidios crecen a un ritmo escalofriante, millones de mujeres mueren a causa de abortos mal practicados cada año, y aún así creen que el feminismo no es la manera… ¿cuál será entonces?

Existen feministas, y mujeres neutrales, y de las que se ríen de este movimiento. Y si hay algo que tengo claro es que este último grupo, básicamente, no entiende qué es el feminismo y de qué trata y cuáles son sus luchas e ideales. No maquillarte no te hace feminista, ser lesbiana no te hace feminista, odiar a los hombres no te hace feminista. Creer que el sexo femenino es superior al masculino, tampoco.

Pero quédense tranquilas, queridas mujeres en contra del feminismo, que nosotras seguimos luchando por ustedes, como nuestras antepasadas lo han hecho, para que ustedes (solo si tienen ganas, y no están muy cansadas y les parece que el candidato es lo suficientemente buen mozo para salir en cámara) puedan ir a votar a sus representantes, y para que trabajen por al menos la mitad del sueldo que los hombres, y para que puedan estudiar más que corte y confección, y para que puedan comprarse hermosos departamentos para decorar, y para que se puedan casar sin la autorización de sus padres, y para que puedan coger tranquilas, sin ser juzgadas por el resto de la sociedad, y tomar anticonceptivos y pastillas del día después para decidir sobre sus propios cuerpos. Quédense tranquilas, que como todas esas mujeres que gritaron a viva voz por el derecho al voto y a divorciarse y a estudiar, las feministas actuales (en todos sus formatos y colores) vamos a seguir discutiendo y cuestionando por ustedes, así pueden acceder a mejores salarios para así poderse comprar el último par de Manolo Blahnik en el mercado y beber Cosmopolitans sin preocuparse por nada más.

Es cierto, hay muchas feministas locas, agresivas por ahí, radicales, que luchan por ciertas causas y no por todas, o que se limitan a otras y que no comulgan con ideales más generales. Como en todo hay mil maneras de ser feministas, y no todas son las correctas, pero no por una sola o por un grupo o por una de las tantas vertientes del feminismo se puede condenar a todas.

A mí no me ofende si una actriz, cantante o conductora no se llama a sí misma “feminista”, lo que me ofende es que las mujeres no reconozcan el largo camino recorrido por millares de mujeres alrededor del mundo avances tangibles que pueden ser comprobados en el día a día; que se olviden de lo que pasaba hace cincuenta años atrás. No es algo tan lejano, ¿no? Es algo que incluso sucede muy cerca, en otros países, en otras culturas. Me ofende que una mujer mire solo su propio culo, que no note la presión que se ejerce sobre el sexo femenino desde la sociedad, los gobiernos, los medios de comunicación. O que no tengan ni idea de qué es el feminismo en realidad…

Sé que muchas son muy jóvenes, que no vivieron épocas un poco más represivas (y que no tienen ni ganas de agarrar libros de historia, claramente), en las que había que presentar batalla y alzar la voz, pero que encima se sientan ofendidas porque las feministas no se depilan o no tengan ganas de usar vestido. Really? (lo he escuchado y lo he leído, #truestory).

Sin embargo, siempre hay luz al final del túnel, y esa luz esta semana se llamó Emma Watson. Sí, la bonita de Harry Potter, la actriz británica de 24 años, cuyo discurso ante las autoridades de las Naciones Unidas fue tan comentado por la prensa y en las redes sociales en los últimos días. Es que la chica, una feminista declarada, lanzó la campaña #HeforShe que llama a que los hombres se unan a la lucha del feminismo, algo que me pareció sumamente interesante.

Recuerdo durante algunas marchas en contra de la trata de personas, que algunas mujeres que caminaban a mi lado detestaban que hubiese hombres respaldándonos. Y sí, era un poco difícil hablar de prostitución (un servicio que en un 95% es utilizado solo por hombres) y criticar a los clientes y tener un tipo al lado levantando un cartel. Ojo, que no todos los hombres son iguales, pero debo reconocer que era extraño. Sin embargo, con el correr de los años conocí muchos hombres feministas, y algunos son tan sensibles que da placer escucharlos, y hasta causa un poco de sorpresa lo que dicen o lo que piensan.

Tuve una fase antihombre, lo quiero reconocer, porque hay ciertos especímenes que arruinan al resto, pero la experiencia y la madurez me han tranquilizado, me han hecho más sabia (?), aunque no por eso menos feminista…

Por eso es que Hermione… digo, Emma en su discurso recurre a hombres, jóvenes y adultos, hijos, hermanos, tíos, padres, maridos y novios que se paren junto a las mujeres a luchar por la igualdad, porque esa es la base del feminismo (de casi todos los feminismos): la igualdad de los sexos. Eso es lo que deben entender todos, mujeres y hombres, feministas y no feministas: que el feminismo es una reacción, una respuesta a una situación opresiva en la que, de pronto, un sexo queda subyugado al poderío del otro; una situación de desigualdad, violencia e injusticia.

El feminismo no es la contra del machismo, no es la herramienta para el exterminio de la raza masculina (igual, fuiste una grande Valerie Solanas, estabas loquísima, pero tenías una gran claridad en tus ideas), no es la prohibición de ser “femeninas”, tal como la sociedad lo establece. Y como Emma Watson con su voz temblorosa: no importa que no te guste la palabra, importa que entiendas el concepto, que te unas.

Y sí, creo que es una buena forma de luchar el unir a la causa también a esos que se los cree opresores, porque si queremos igualdad, nos tenemos que parar a su lado, porque por más que muchas veces no lo veamos, los hombres también sufren, en muchos casos, discriminación y el peso de la sociedad sobre sus hombros (hace mucho tiempo que tenía pensando hablar de esto, pero creo que lo dejaré para otra nota donde pueda explayarme un poco más). Por eso es que la campaña #HeforShe ha tomado tanto vuelo, con varios famosos sumándose y famosas dando su visto bueno y aplaudiendo el conmovedor discurso de esta joven, que al menos a mí me llenó de lágrimas.

La lucha continua. Todos, hombres, mujeres feministas y de las que piensan igual, y se indignan igual, y pelean igual y que aún no se dieron cuenta que también lo son.

Les dejo el discurso para diseccionar y reflexionar…

 

Debora Dora
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Debora Dora

Escritora, correctora y soñadora. Se inició en el sitio web Las Amazonas y mirando The L Word. Creadora de Deborarte, fanática de las series y el cine. Buscadora anónima de subtexto lésbico. Peter Pan eterna...
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Comments (3)

  • Camila

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    Como soy masoquista por naturaleza, me metí en el tumblr que nombrás en la nota. Es un horror. Lo que hizo que no perdiera la esperanza en el mundo, fue ver los comentarios que otras personas dejaban en las fotos. La mitad indignada, la mitad muriéndose de risa ante semejantes estupideces. Ese tumblr debe ser un grupo reducido de ignorantes que están muy al pedo en la vida.
    Buenisima nota, Berry! 😉

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  • Naty

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    Muy buena nota!!! Una grande Emma, está buena su propuesta y espero que al ser una figura conocida, quienes no tienen en claro el concepto de feminismo (y por favor las minas que postearon ridiculeces en ese blog) puedan entender cuál es la idea del movimiento, el concepto detrás de la palabra. Voy a reconocer que cuando era más chica pensaba que “feminismo” era lo mismo que el machismo pero de parte de las mujeres, como que ellas pensaban que eran mejores que los hombres, simplemente por el parecido de las palabras y los chistes machistas/”feministas”… Ya de más grande unas vueltas por este mismo blog y un par de páginas de internet me hicieron ver que no tenia idea. Creo que es un concepto errado bastante común y por el que varias mujeres, celebridades o no, rechazan ser etiquetadas como tales o van tan lejos como llamarse “anti-feministas”… La ignorancia! Una cosa es no tener idea, pero otra ya es auto-proclamarte ser algo sin saber qué estás diciendo, nunca un googlear…
    Por mi parte nunca me llamé feminista, pero obviamente creo en sus principios y me parece que cualquier mujer que se valora como persona lo hace. Así que capaz que lo soy sin saberlo… Aunque reconozco que no sé bien qué hacer con eso. Por una parte está lo de defenderme a mi misma y al género ante ciertos comentarios, desde los de mi abuela con mentalidad super tradicional y machista (como de que el fin de la existencia es conocer a un hombre y casarse, dar nietos, ser buena ama de casa) hasta los de algunos amigos (“qué loco que todos los descubrimientos científicos en la historia hayan sido hechos por hombres” …y, medio difícil que los hicieran las mujeres si no tenían acceso a educación y sus palabras no valían nada). Pero más allá de eso, qué se puede hacer? Que no incluya meterse en alguna movida política (y ni así)… Como que tampoco me daría llamarme feminista sin hacer nada al respecto, más allá de lo que me dicta el sentido común en situaciones que se me presenten. Ideas? Me quedo con esa inquietud. Gracias por las reflexiones!

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  • Astrid

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    Excelente nota. Sin más que agregar, solo enfatizar que es verdaderamente triste e indignante que haya algunos cuantos movimientos en contra del feminismo o con un feminismo tan radical que hasta dan miedo (el llamado lesbofeminismo) y que desde luego llegan a desprestigiar el propio feminismo, es lamentable. Hay que seguir en la lucha sin quitar el dedo del renglón.
    En cuanto a Emma y su alzado de voz, como feminista, es algo que se agradece y enorgullece. Ojalá su discurso haya creado conciencia y despertado a muchas mujeres y hombres. Solo puedo decir que la amo por todo esto.

    Creo que es mi primer vez comentando, aunque lleva ya unos años que te leo, me gusta mucho el blog en especial cuando se habla de feminismo y género, muy elocuente y certero como siempre.
    Saludos desde México!

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