El día en que tod@s fuimos un poco feministas

Written by Debora Dora. Posted in Feminismo in your face, Pensamientos al paso

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Quienes tenemos varias marchas encima (por distintos temas) podemos afirmar que la convocatoria del #NiUnaMenos fue un rotundo éxito. No solo por la cantidad de gente que me estuvo pisando los pies en la Plaza de los Dos Congresos, frente al imponente edificio del Congreso, sino por la repercusión inmediata que tuvo la idea de un grupo de comunicadoras ante la muerte de una adolescente (no me pregunten cuál, fueron tantas en los últimos meses que requiere mucho trabajo tratar de seguir los casos). Esa lamentable muerte fue el catalizador, la gota que rebasó el vaso y encendió la llama que hizo que esta problemática que preocupa a los entendidos, que horroriza hace rato a la sociedad y que nos hace alzar la voz a las feministas desde hace décadas, se hiciera popularmente visible. Y sí, la magia de las redes sociales… ¿Vieron? ¡Para algo sirven!

En tres semanas desde los humildes pero poderosos 140 caracteres de Twitter el #NiUnaMenos nació y se reprodujo a una velocidad vertiginosa arrastrado por una consigna con numeral delante, decenas de dibujos de reconocidos artistas, promesas de actores, periodistas, escritores y políticos comprometidos (en su mayoría) a la causa. Pero sobre todo, esta marcha que culminó con miles y miles de hombres, mujeres y niños (la mayoría extraviados entre la muchedumbre, ¡qué manera de perder pendejos, che!), fue un gran éxito porque tuvo como resultado que toda una nación se hiciera eco de una problemática que hasta hace un mes parecía ocupar las agendas de grupos femeninos y nada más; en cambio ayer, por una hora al menos, tod@s fuimos un poco feministas. Y si eso no es un éxito, no sé qué lo es…

Bueno, sí, claro, un éxito seria de por sí que no fuera la muerte de mujeres en manos de hombres el motivo que movilice a la gente a protestar, a hablar de femicidios, a repetir que cada 31 horas en este país muere una mujer en mano de sus parejas. Pero lo es, es una realidad y visibilizarla de manera contundente es el segundo paso que sigue a protestar desde una cuenta precedida por un @ en la red del pajarito azul.

El tercer paso no depende de nosotr@s. Bueno, en realidad sí, porque de nada sirve si esta movilización que se replicó en más de cien ciudades de todo el país (y hasta en países limítrofes) fuera olvidada.

El 3 de junio de 2015 quedará en la historia, porque por primera vez esta sociedad se pone de pie para repetir que el machismo mata, para repudiar la desidia de la policía, la inoperancia del poder judicial, la ineficacia de leyes que luego de ser sancionadas quedan en la nada y tardan en implementarse o lo hacen de manera incorrecta. Pasará a la historia porque ayer en esa plaza había de todo, mujeres en especial (mucha torta, como corresponde); mujeres que no saben ni qué es el feminismo o que lo critican; mujeres a las que no les interesó jamás pararse a reflexionar por qué la mujer es objeto en los medios de comunicación o por qué después de décadas de supuesta “liberación femenina” en el imaginario colectivo el sexo femenino aún sigue siendo inferior, menos capacitado, una mera propiedad del macho más cercano. Quizás mañana esas niñas, adolescentes, jóvenes y mayorcitas, de todas las clases sociales y de diferentes religiones, vuelvan a sus vidas cotidianas, pero por un momento aún sin saberlo, aún sin quererlo, fueron un rato feministas.

Por unas horas (bastante más de las que duró el acto oficial, que empezó a la hora acordada) una de las plazas más importantes de la ciudad de Buenos Aires se tiñó de violeta, niños acompañando a sus mamás levantaban consignas de todo tipo, hombres acompañando a sus parejas, a sus hijas, a sus hermanas, mostraban su apoyo, intentaban despegar de esa imagen de macho cabrío a la que se repudió en cada rincón de la Argentina; algunos sabiendo, otros sospechando, muchos ignorantes de su posición de víctimas. Ah, sí, nosotras solemos ser las víctimas principales de esta cultura misógina, pero muchos hombres también lo son de este sistema patriarcal que exige más de ellos de lo que creemos.

En el acto, que solo pude escuchar (sí, soy una gnoma y era imposible ver nada de la cantidad de gente que había aglomerada hasta en las calles laterales), precedido por los actores Juan Minujín, Erica Rivas y la historietista feminista Maitena, se deslizó un poco por lo bajo, un poco por lo alto de nuestras cabezas, el asunto ese al que la presidente de la Nación se niega a hablar, apoyada (u hostigada) por la siempre fuerte iglesia Católica y por otros grupos fundamentalistas: el aborto. Ah, sí, sí había carteles por doquier, así que durante esa hora desde la oficinista de microcentro hasta la costurera de zona oeste, pasando por hippies, hipsters y chicos rockeros, asistieron también a una marcha a favor de la legalización del aborto. Porque estamos todas de acuerdo: el aborto ilegal es solo otra forma de femicidio.

Gracias, Marisa!!!

En el #NiUnaMenos estaba el ala radical del feminismo, pidiendo la cabeza de los violadores para exhibirlas en una pica en la plaza mayor (¿dónde firmo para unirme?); había oportunistas vendiendo todo tipo de material sobre la marcha, pero también artesanías y alimentos; había curiosos que se quedaban viendo las distintas intervenciones de diferentes organizaciones; había representantes de partidos políticos, lo que demostró que en este país, últimamente tan dividido gracias a la política, al menos por un rato algo nos puede unir a todos, algo puede cerrar esa maldita grieta.

Ver hoy las imágenes de la plaza desde arriba, el Congreso iluminado de violeta, esa plaza invadida hasta bien entrada la noche… es imposible no emocionarse, es imposible no sentir la piel de gallina cuando un@ ve las repercusiones en todos los diarios (hasta en diarios del exterior) o al escuchar los testimonios en primera persona, los de mujeres golpeadas y los de los familiares de las víctimas.

Foto de la Plaza Independencia, Tandil (gracias Malala)

Imposible e increíble, en especial cuando se empiezan a mover los primeros engranajes del cambio, esos que no dependen de los ciudadanos, pero que somos nosotros mismos con nuestro reclamo y nuestro llamado de atención los que los pusimos en movimiento.

Siento orgullo y siento gratitud por poder haber sido testigo de este día especial, de esta movilización masiva. Siento orgullo por haber tenido la oportunidad de haber gritado bien fuerte: #NiUnaMenos.

Foto de la Plaza Scalabrini Ortiz, Comodoro Rivadavia (gracias, Naty)

Las invito a todas ustedes si estuvieron en otras partes del país, especialmente, a que nos envíen sus comentarios y testimonios, fotos si han sacado o que nos cuenten sus anécdotas, ¿se animan?

Empiezo con nuestra frecuente colaboradora KnightLady, que nos cuenta cuál fue su experiencia en la misma plaza que estaba yo y que esta vez no nos pudo unir (¡gracias servicios de telefonía celular!):

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“Hoy 3 de junio la sociedad argentina se manifestó en contra de la violencia de género. Basta de femicidio, basta de justificar lo injustificable a través de discursos vacíos, machistas, que intentan con el humor disimular en realidad lo que es: un olímpico desprecio hacia la mujer y lo que ella representa.

El balance, lo positivo: cientos de mujeres, hombres y niños manifestándose pacíficamente en contra de la más arraigada de las discriminaciones. Nadie puede dudar que el sexismo es una forma más de discriminación, ¿no? Discriminación hacia las mujeres, porque simplemente NO NACIERON HOMBRES. Mujeres que pueden ser tratadas como objetos, a quienes se despoja de los más elementales derechos, a decidir por ellas y para ellas.

Lo negativo, como diría el genial Enrique Santos Discépolo y su famoso “Cambalache”: se mezclaron, la biblia y el calefón…Banderas políticas que aparecían entre la pacífica multitud que marchaba para pedir a sus políticos, todos en general, sin distinción de partidos, que dejen de mirar para un costado, que se hagan cargo, penas más duras. Estamos hablando en la inmensa mayoría de alevosía, esto no es un crimen pasional, esto es salvajismo en primer grado y muchas veces premeditado. Nombremos las cosas por su nombre, como son. Sindicatos cuyas banderas flameaban, haciéndose presentes, cuando la gran pregunta hoy por hoy es: ¿cuántos sindicalistas son mujeres? ¿Acaso no es eso también discriminación? Y los infaltables choripán, palito bombón helado, hamburguesas completas, gaseosas y birra en el medio de la calle. Muy bizarro todo…

Sin embargo, a pesar de la locura de solo querer intentar cruzar la Plaza de los Dos Congresos, me quedo con lo positivo. No importan los que siempre intentan capitalizar esa inmensa manifestación popular, y con “popular” me refiero al pueblo, manifestándose; no importan los que intentan sacar algún provecho de todo esto. Importa una sola cosa, un solo clamor dicho y manifiesto de distintas formas: ESTAMOS HARTOS QUE SIGAN MATANDO A NUESTRAS MUJERES, ESTAMOS HARTOS DE IMPUNIDAD. ¡HARTOS!

Por eso me uno a tod@s y yo también digo: NI UNA MENOS…”.

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Debora Dora
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Debora Dora

Escritora, correctora y soñadora. Se inició en el sitio web Las Amazonas y mirando The L Word. Creadora de Deborarte, fanática de las series y el cine. Buscadora anónima de subtexto lésbico. Peter Pan eterna...
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