DE PIROPOS Y OTROS P… PAPARULOS…

Written by Debora Dora. Posted in Desgenerando Espacios, Feminismo in your face

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Para comenzar con este artículo voy a ser muy directa y disculpen el vocabulario soez que deberé emplear a lo largo del escrito.

¿Saben lo que es una pija?  Probablemente muchas de ustedes no, y las que saben deben estar frunciendo los labios y juntando las cejas y preguntándose por qué cuernos salí con este tema, pero créanme, es necesario. Por eso quiero contarles a las chicas que no sean de Argentina en específico que “pija” por estos lares se le llama de manera vulgar al pene. Sí, sí, al aparato reproductor masculino, ese que no solemos nombrar nosotras las lesbianas y que pretendemos que es solo un mito. Pero no, chicas, ¡existe! La palabra pija no es la que se emplea para enseñarles a los nenes chiquitos lo que los diferencia de las nenas. Es una palabra desagradable utilizada por los varoncitos en la adolescencia, los muchachos en los partidos de fútbol y asados, y los camioneros que andan por la ruta, para darle un poco de contexto al término…
Ok, una vez que pasamos esta pequeña explicación les voy a contar cuál es el motivo que me llevó a escribir estas líneas.
En Estados Unidos un grupo de mujeres creó una página llamada Hollaback. La idea fundamental de este grupo es compartir/combatir/denunciar los piropos callejeros. No sé si saben lo que es un piropo… Por estos pagos les decimos así a la lisonjería callejera, digamos a las frases, palabras o gritos que los hombres les dedican a las mujeres al cruzárselas en la calle.
Quizás muchos hombres, y también algunas mujeres, se pregunten por qué esto podría molestar, si después de todo es un halago. Bueno, sí, quizás un piropo del estilo “creo que estoy muerto, porque acabo de ver un ángel” puede resultar halagador para algunas y gracioso para otras, pero que te griten “hey, vení mamasa que te chupo toda”, mmm medio como que no está entre mis deseos para la jornada cuando me despierto por lo mañana.

La idea de Hollaback, que ya se ha expandido a muchos rincones del mundo, es atacar esta actividad callejera y masculina porque se trata de una forma de violencia de género invisibilizada. A algunas les parecerá algo exagerado y extremista, y otras quizás reflexionen y piensen cómo se sintieron en alguna ocasión cuando se toparon cara a cara con un piropeador.

En fin, el trabajo que hace este grupo, ya sea el original o alguno de sus desprendimientos, quizás me dé material para otra nota, pero en realidad les conté sobre Hollaback para introducirlas en el tema.
Como les dije, este movimiento feminista tiene una página local (o sea argentina), llamada ¡Atrevete!, propulsada por una curadora de arte, Inti María Tidball-Binz. Esta chica joven fue entrevistada por el diario Página 12 (uno de los principales periódicos de circulación en el país), que le dedicó una nota al movimiento y a hablar sobre lo que causa el piropo en la sociedad.
El asunto viene aquí, cuando un periodista y escritor, Juan Terranova, que tiene una columna en un ignoto semanario llamado El Guardián, además de un blog titulado “El conejo de la suerte” (no pienso estar linkeada a su sitio, así que si quieren, búsquenlo que es fácil de encontrar), hace una referencia a esta entrevista en un artículo publicado en el mes de marzo, hablando del arte, la provocación y la guarrada.
Podemos decir que el tipo no es ningún perejil. Es culto, bien informado y escribe bien, muchos aseguran que es preferible leerlo en el campo de la ficción que en el de opinión, pero bueno, para eso deberíamos probarlo nosotras mismas y a mí ya muchas ganas no me dan.

El asunto es que en este texto, además de hablar de una muestra de arte a la que asistió, salta hablando de Hollaback y el movimiento antipiropo. No hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que al señor toda esta movida le parece una pavada y reflexiona al respecto de lo que es el piropo y dónde comienza la agresión y termina el halago.

De hecho, hasta ahí vamos bien, una opinión cuestionable como cualquier opinión; objetable, porque después de todo es subjetiva; y que podría ser la contracara del debate, de un debate fluido e interesante, como cualquier debate donde se contraponen posiciones fundamentadas. Sin embargo, el final del texto de este “conejo poco afortunado” hace agua. Bueno, más que agua se convierte en el Río de la Plata completo.
Lo voy a citar, sí, lo voy a citar porque no hay manera de explicar este último párrafo:
(…) “Hay poesía potencial en la infracción sintáctica, en el desafío a la norma, en la violencia latente de un insulto. Termino así con un deseo para este 2011: encontrar a Inti María Tidball-Binz en un versnisagge, tomar juntos una copa y luego decirle que me encantaría romperle el culo a pijazos. Salud”.
Aja… ¡esperen! Léanlo nuevamente. Sí, chicas, leyeron bien, dice “pijazos”. Lo curioso es que en su texto original, publicado primero en su blog, decía “culo” en vez de “argumentos”. Parece que el editor de esta triste publicación, que ahora se debe estar beneficiando de la publicidad gratuita que el escándalo generado por este tema le otorgó, le sugirió, de onda, que cambiara la palabra que designa de manera coloquial a la parte trasera del cuerpo humano por el término “argumentos”, porque si no iba a quedar un poco vulgar. Claro, porque la palabra “pijazos” no lo es… ¿O sí? Bah, quizás yo estoy viviendo en alguna dimensión paralela o me volví muy pacata de pronto.
En fin, se imaginan el escándalo, ¿no? Denuncia en el Inadi, escrache en muchos espacios virtuales, la noticia llega a Hollaback en Estados Unidos, y con una amplia movida se presiona a algunas marcas internacionales para que quiten la publicidad de la revista. Además se pide el despido de este individuo a la redacción, claro está.

Bueno, parece que la pauta publicitaria fue suspendida y que Terranova se tuvo que retractar públicamente desde su columna, pero ni por asomo lo han despedido. ¿Está mal que siga trabajando? ¿Es muy exagerado pedir la renuncia? Mmm, yo creo que sí. Aunque él firmó la nota, hay un editor detrás que permitió que este tipo de chiste de mal gusto con el que quiso cerrar su nota llegara a la impresión, claro que también hay por detrás un editor general, un director, probablemente una junta directiva, y gente que debe estar descorchando espumantes en honor a este evento desafortunado que colocó el nombre de este semanario en algunos medios de trascendencia y que hace que muchos blogueros estemos tratando el tema en Internet.

Yo llegué tarde, claro; pero a veces no es malo arribar cuando el show terminó. En este caso me encuentro no solo con el horror que me produce el hecho en sí, sino también con el feedback de diferentes sitios virtuales en donde los internautas no han tenido pelos en la lengua para hablar del tema, y debo decir que estoy sorprendida e indignada en partes iguales.
¿Cuál es mi punto? No, no me indigno fácil, ni soy impresionable, ni voy a criticar el uso de malas palabras. Vamos, yo siempre tengo una en la punta de la lengua. La vulgaridad es algo diferente, y mientras creo que en la ficción todo está permitido, en un medio de circulación masiva, que es periodístico, no creo que este tipo de términos tengan cabida. ¿Hay que prohibirlos? No. ¿Es necesario usarlos? Mmm, no creo. No creo que lo sea porque poseemos un riquísimo idioma con un variado léxico. Dudo que “pijazo” figure en el diccionario de la Real Academia Española. Dudo que sea imprescindible el término, dudo que haya sido inocente en la pluma de este autor.
Se ha hablado de amenaza de violación. Mmm, no creo que este hombre haya tenido la intención de querer violar a la propulsora de Hollaback en Argentina. Lo que creo que dejó bien en claro es que este hombre inconscientemente (¿o será consciente?) cree que las mujeres valemos menos, que nuestras ideas, posturas y acciones son inferiores a las del macho cabrío, e intenta cerrarnos la boca (el culo) de la manera que siempre los hombres han utilizado para demostrar el poder: a través del falo.
No es inocente, no es arbitrario. Terranova elige “culo”, Terranova elige “pijazo”. Si hubiese querido terminar con un piropo molesto, podría haber encontrado millones en el repertorio personal o en el de cualquiera de sus amigos o conocidos. En cambio, elige combatir argumentos de la única manera que puede: con su pene. Me sorprende de hecho que no haya hablado de otros agujeros. También estaba la boca, ¿no? ¿Combatir argumentos con argumentos nunca se te ocurrió?
Lo que más me sorprendió es que entre los que apoyaban la postura de este hombre había muchísimas mujeres que, al igual que otros tantos hombres, abogaban por la libertad de prensa. Recorcholis. ¿Libertad de prensa? ¿Digamos que ahora se puede decir cualquier cosa y somos todos felices? ¿Reclamarle a un personaje público, trasmisor de opiniones, que se retracte de un comentario poco feliz, de un remate poco afortunado, de una idea machista, de un final violento es censurar una idea? Insisto, si se puede decir con otras palabras, si se puede reformular para emitir la misma idea, ¿es mucho pedirle a una persona supuestamente inteligente y culta que ponga sobre el tapete sus argumentos y combata con ellos las ideas con las que no está de acuerdo?
“¿Dónde termina el comentario admisible y dónde empieza la guarrada?”, se pregunta Terranova en su artículo original, y creo que sobre el final se responde solo, aunque creo que no quiere oírse a sí mismo. Este hombre no se da cuenta de la violencia que emana de sus palabras. Palabras que son su arma, porque después de todo es un escritor y cualquier persona que trabaje manoseando constantemente el lenguaje sabe el poder que ejerce un simple término.

También reflexiona unos párrafos antes: “La pelea por el aborto libre y gratuito, la asistencia psicológica y judicial a mujeres golpeadas, la lucha contra la trata de personas, se me antojan temas más urgentes y menos abstractos a la hora de plantear una militancia de género”. ¿Qué sabrá de militancia de género este señor?, me pregunto yo.

Cuando las feministas socialistas argentinas intentaban lograr el voto femenino, muchos hombres aseguraban que había temas más importantes que tratar antes de ese pequeño detalle. Hace unos años, cuando el colectivo homosexual comenzaba a movilizarse por el matrimonio para todos y todas fueron otros tantos los que sugirieron que primero había cosas de mayor relevancia para tratar en el Congreso de un país en crisis. ¿No es este un caso similar? ¿Denunciar un piropo violento y sexista nos quitará tiempo para ir a una marcha en contra de la trata de personas o para levantar una pancarta a favor de la legalización del aborto?
Insisto, la línea es muy fina entre halago y guarrada. Y mientras que un chico simpático puede deslizar por sus labios un piropo inofensivo y dulce (nos guste o no nos guste, ese es otro tema), y hacernos sonrojar, levantarnos el autoestima o reírnos a carcajadas de la cursilería ajena, tener que lidiar con un grupo de obreros en plena obra en construcción que gritan a coro alguna obscenidad es algo bastante diferente y, créanme, eso no es nada divertido para una mujer en desventaja.
¿Ironía? ¿A usted le parece ironía, Terranova? Claro, es que como muchos aseguran las feministas no tenemos sentido del humor, qué loco, porque para vivir en este planeta de mentalidades cuadradas la única manera que tenemos las feministas de sobrevivir es a través de nuestro sentido del humor. Aunque por supuesto nuestro humor no incluye la palabra “pijazo” en el repertorio, entonces está claro porque no nos entendemos…
Debora Dora
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Debora Dora

Escritora, correctora y soñadora. Se inició en el sitio web Las Amazonas y mirando The L Word. Creadora de Deborarte, fanática de las series y el cine. Buscadora anónima de subtexto lésbico. Peter Pan eterna...
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Comments (6)

  • World Traveler

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    >Lo peor que nos puede pasar como mujeres es que somos las mismas mujeres las que no enseñamos a personas como ese tal TERRANOVA a tenerle respeto a una mujer porque desde donde se aprenden los modales es desde casa donde existe una mujer como mama y otras muchas como hermanas, tias, primas pero que a ellas nadie las toca pero que a las demas mujeres si se pueden dar el lujo de agredir con un solo piropo segun ellos muy halagador…

    No es que lo deban de despedir pero si que le digan que si ese lugar donde trabaja es serio le deberian de pedir que midas sus palabras a la hora de ponerlas en papel porque ese texto no solo esta dirigido a los hombres si no que las mujeres tambien lo leen y eso es una falta de respeto…

    La libertad de prensa es a lo que ahora se le llama poder decir idioteces y que nadie les dice nada o les llama la atencion es una verdadera pena que personas como el señor segun muy cultos solo puedan rebatir una idea con su pene…

    Mar Lopez

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  • Anonymous

    |

    >El tema que trataste tocó varios puntos de mi vida, y no justamente agradables.La linea es tan delgada entre un piropo inofensivo y otro aberrante que el tema hay que tratarlo con mucha cautela.

    Hace como 11 anios, tenia apenas 14, iba camino a mi clase de inglés y un hombre de mas de 40 anios me dice: !Qué "tetas" tan buenas tienes!
    Y lo peor fue la cara que puso cuando me lo dijo. Cómo tu crees que una persona de mi edad puede sentirte, y que para ese tiempo tenia todo mi inocencia hasta en mi rostro? Halagada? No, lo creo. En este tiempo yo apenas estaba descubriendo mi sexualidad y no queria que una persona con esa actitud me dijera eso porque simplemente no estaba yo preparada para eso. Entonces, esa persona no me respeto, ni respeto lo que yo pudiera haber sentido en aquel momento.

    La libertad de ideas siempre la respetaré, sin embargo, la libertad del insulto NO. Cada cosa en su lugar.

    Las mujeres merecemos, no importa cuando o donde, que se nos trate con respeto, asi como nosotras debemos hacer lo mismo con los demás.

    L.M.

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  • Maru

    |

    >Terribles las ultimas lineas de Terranova, el resto no lo lei (ni voy a hacerlo) pero supongo que con respeto, analisis, argumentos puede decir lo que se le plazca.
    Creo que como bien decís, le salió el macho cabrio de adentro. Quizás por sentirse amenazado, vaya uno a saber.

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  • ovejitadescarriada~

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    >Me gustó mucho tu opinión y concuerdo con todo. Cuando tenía unos 15 años viví una experiencia similar: un tipo de unos 50 años, se me acercó y me preguntó si le podía hacer "una conferencia". Aquí en Chile eso es una forma de referirse al sexo oral :/ Y no, no me sentí halagada; al contrario, me perturbé y hasta hoy recuerdo la situación con una mezcla de miedo y asco.

    Y es que el lenguaje, por más que lo menospreciemos, ejerce poder sobre nosotros. El lenguaje incluso nos condiciona: ¿cómo alguien puede creer que las maneras de expresarse con dicho lenguaje carecen de importancia? Además, como bien señalas, luchar por una causa no te impide luchar por otras.

    En fin, quería terminar con una acotación: esto no se acaba con denuncias ni con prohibiciones. Esto requiere un cambio estructural en nuestra cosmovisión de mundo. Dicho cambio hay que comenzarlo desde la cuna; la crianza y la educación. Ojalá podamos ejercer algunos cambios desde allí ^^

    Saludos. Adoro su blog :3

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  • CAMILA

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    >Cuando leo notas como esta, es cuando me dan ganas de ser como vos cuando sea (mas) grande! 😉

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  • laqua

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    >Estoy impactada y de forma muy negativa por el comentario del Sr Terranova.
    Estoy de acuerdo con todo tu desarrollo… y te cuento que me quedé pensando en esto: si no fuera una propulsora, y fuera un propulsor del Hollaback, el Sr. Terranova, ¿habría escrito lo mismo? ¿O considera que está bien publicar que le quiere romper el orto a una mina pero está muy mal publicar que se lo quiere hacer a un tipo? Digo…
    Sexista, machista, sin modales ni respeto… a eso no te lo compensa que uses la expresión "infacción sintáctica".
    En fin, ya sé a quién no leer.
    Muy interesante blog, felicitaciones :) Me divertí mucho aquí ^^

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