Colombia y un proyecto que nació muerto (By @Latin90sgirl y @Riger)

Written by Las lectoras se animan. Posted in Las lectoras se animan..., Ser homo HOY!

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Ya hace tiempo que dije esto… pero la verdad es que no mucho ha cambiado. Solo son 14 paí­ses los que han legalizado el llamado “Matrimonio igualitario” en el mundo. Esta semana pensé que Colombia seguirí­a los pasos de nuestros vecinos uruguayos, de los neocelandeses y de Francia, que hace solo dos dí­as festejó en Europa la nueva ley. Pero no, me quedé con las ganas al igual que much@s.

Es lindo tener esta basta red de contactos que nos permite Twitter, y gracias al pajarito azul hoy @Latin90sgirl (con la ayuda de @Riger, quien aportó³ datos y editó el texto también) nos cuenta qué pasó en su paí­s y por qué Colombia no se convirtió ayer en la decimoquinta nación en permitir los casamientos de gays y lesbianas.

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Matrimonio Igualitario en Colombia

(crónica de un proyecto que nació muerto)

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Hola mis amigas de Deborarte, vuelvo aquí ya que @Debora_Dora nos preguntó a algunas colombianas acerca del hundimiento del proyecto de ley de matrimonio igualitario en Colombia. Decidí que sí, quería contarles la historia de lo que considero la crónica de un proyecto que nació muerto.

Déjenme, me voy por el principio…

Cuando los activistas LGBTI decidieron reivindicar el derecho que tenemos a contraer matrimonio como todo ciudadano de esta República tiene, en un principio no me interesó. Jamás, jamás en la vida, se me atravesó por la mente la idea de matrimonio o matricidio, como le llamo yo. Desde mi punto de vista forever alone nunca había pensado en el tema.

Pero la voz de la comunidad se hizo más fuerte y entonces decidí leer de qué se trataba, y llegué a escuchar un caso que me hizo entender el porqué, independientemente de nuestra orientación sexual, tenemos derecho a constituir una familia.

Déjenme contarles y me voy más atrás, en 2007. La honorable Corte Constitucional de Colombia (y digo honorable porque es lo único medianamente decente en los estamentos de nuestro país) decidió que teníamos los mismos derechos que cualquier pareja heterosexual y que, por tanto, constituíamos familia. Así que decidió que podíamos declarar una unión de hecho comprobando una convivencia de dos años, igual que las parejas heterosexuales.

Aunque esto era un paso importante, en 2010, luego de instaurar una demanda nuevamente en la Corte Constitucional, ésta decidió que el matrimonio igualitario no lo discutirían ellos, porque eso le correspondía al Congreso de la República. Aun así también aclaró que si no se legislaba sobre el tema antes de junio de 2013, podría declararse la “unión solemne” ante un notario.

Esta madre habla de la pareja que tuvo su hijo gay.  Estuvieron 11 años y medio juntos, construyeron un hogar y adquirieron unos bienes. Su pareja tenía un seguro de vida como funcionario de la Alcaldía en el que el hijo de esta señora figuraba como beneficiario. Cuando la pareja de este joven muere, la aseguradora le niega la indemnización porque, a pesar de tener registrada una unión marital de hecho, solamente reconocen como parejas a los matrimonios. Es decir que a pesar de su unión, no estaban CASADOS.

Bueno, ahora vuelvo al presente. El senador Armando Benedetti, un hombre al que considero arriesgado (arriesgado al abanderar una causa donde lo tildan de gay gay gay everywhere, donde lo insultan, donde es referido a punta de una amplia variedad de calificativos; eso es tener un par de huevos bien puestos), decidió apoyar a la comunidad y presentar el proyecto. Luego de dos debates la iniciativa se hundió en el Congreso y les voy a explicar por qué este proyecto nació muerto.

Nuestro honorable (?) Congreso, donde se votó la iniciativa, tiene 102 senadores, de los cuales la gran mayoría pertenecen a la ideología conservadora”. Sí, señores. Y cuando hablo de conservadores no son solamente de derecha, es que piensan tal cual como si viviéramos en el Medioevo; donde senadores como esta belleza, este señor encantador y culto (!) para hablar, llamado Roberto Gerlein, expresa que los homosexuales ponemos en peligro la sociedad, que practicamos el sexo excremental  con fines recreativos y que la homosexualidad atenta contra la mujer porque, según la avanzada filosofía de este querido señor, las mujeres son “pa’ areglar la casa y tener chinos”.

Y hablando de derechos constitucionales, Colombia es un país donde el Estado está separado de la Iglesia, pero bastantes senadores sacaron su amada Biblia en mano a la hora de hablar contra qué atentábamos al constituirnos familia. ¿Sabían que para tener una familia debemos tener un padre y una madre? Porque yo vivo con mi mamá, mi tía, un primo y dos gatas. O sea, que tengo cualquier otra cosa menos ese concepto sagrado de familia para la religión.

Otra senadora, tomando la vocería de los niños de Colombia (?) decía que era un atentado para su desarrollo, porque iban a “copiar” las tendencias descarriadas de los mayores. Por cierto, mi madre es muy heterosexual; mi padre, ese señor que no veo hace mil siglos, también. Me pregunto por qué no copié sus “tendencias sexuales”, tal vez así habría sido más fácil mi juventud.

Bueno, ni les sigo contando las innumerables perlas que salían de la boca de estos señores. Oh, se me olvidó mencionar, tenemos un procurador general de la nación. ¿Ustedes no lo tienen? Mejor no pierdan su dinero. Este señor, que se supone defiende los derechos de los ciudadanos, secretamente vive en una Iglesia Católica que huele a moho. Bueno, casi. El señor es un radical afecto de la susodicha. Le encantan las misas en latín. Radical es una palabra blanda para él, porque señoras, si hay extremistas islámicos con bombas, este señor es un extremista con palabras que persigue homosexuales en la procuraduría.

Así que, con un Congreso religioso, unos órganos de control provenientes del Opus Dei, y otros tantos con miedo a ser encasillados, el proyecto nació muerto.

Pero aquí no acaba la cosa. Resulta que, como ya lo había mencionado antes, estos señores, pasando como medianamente modernos, crearon la figura de una “Unión solemne”, que es la alternativa al matrimonio que se ofrece a las parejas homosexuales. Unión que por cierto no existe en el ordenamiento internacional y no es reconocida en ninguna otra parte del mundo. Unión que, además, no ofrece las mismas garantías ni protección que un matrimonio. Bueno, pensaba yo, si me uno solemnemente me pasaría como a los judíos con los nazis, me ponen una marquita. Tal vez sería rosada y chan! reluzco en la oscuridad.

Como ven, esta cantidad de despropósitos no hacían sino aumentar mi furia hacia un Congreso arcaico, lleno de ladrones con sotana de santos. Me preguntaba: ¿por qué esa gente tiene que decidir con quién quiero formar un hogar, tener mis bienes o acostarme? También pensaba, mientras veía las celebraciones de los amados cristianos católicos romanos, si acaso por no tener ese derecho iba a dejar de acostarme con la persona que quiero. Porque parece que esta gente no se da cuenta de que hay unas nuevas realidades sociales en nuestro país, y créanme, no lo digo solamente por ser gay. Somos un país con un conflicto armado permanente, tenemos guerrillas, paramilitares, bacrim, narcotraficantes, ladrones, cuatro millones de desplazados. Tenemos el segundo nivel de desigualdad en América y el séptimo en el mundo, una intolerancia creciente y este tipo de decisiones no hace sino fortalecerla.

Entonces también reflexionaba, en una sociedad donde te matan porque miraste a una chica y el novio se dio cuenta, en un país donde se mata si es de izquierda o porque da pena que vean indigentes en la calle, donde la gente se pelea sin razón aparente, ¿en verdad creíamos que una ley de este calibre iba a pasar en el congreso?

No, amigas y amigos, esto no pasa en Colombia; no en este momento, porque desafortunadamente Colombia está bastante atrasada culturalmente. Está atrás en políticas de inclusión social; es casi una utopía pensar que esto se iba a dar. Y curiosamente ayer mientras esta senadora cristiana decía “Colombia no está a la par de otras sociedades desarrolladas, por tanto hay que legislar de acuerdo con nuestro desarrollo”, me dije “oye, estoy de acuerdo con ella, no estamos a la altura de otras sociedades, somos una selva tropical, donde aún dependo de lo que diga una religión a la cual no pertenezco para acceder a mis derechos fundamentales”.

Así, amigos, es mi país. Y mientras suspiro, me pregunto: “¿estoy decepcionada?”. NO!, porque me lo esperaba. “¿Que si estoy triste?” Sí, porque no puedo casarme en mi país si lo quisiera hacer. Pero al menos me siento orgullosa de la comunidad LGBTI y de la gente que dejó el miedo y decidió ir a protestar a las puertas del Congreso. ¿Y saben? Para terminar esta diatriba, siento una inmensa alegría por algo que me pasó hace muy pocas horas.

Con mi madre y luego de salir del clóset hace algunos años (bueno, de que ella me sacara a patadas), nunca había vuelto a tocar el tema. De hecho, creo yo que para hacerlo tendría que decirle “Madre, tengo novia!”, pero como no tengo pues nada. LOL. El caso es que ella vio las noticias y me dijo muy parcamente en un comienzo que no estaba de acuerdo con que vetaran los derechos de los homosexuales. Ya cuando salió el fallo le dije “tumbaron el proyecto”, y ella me responde “¿Por qué esos señores tienen que decidir con quién te acuestas? ¿Por qué no puedes tener derecho a compartir tu vida en un matrimonio? ¿Por qué se atreven a decirte que lo que haces está mal? Siguen con leyes de hace 2000 años, es el colmo. Tú puedes hacer lo que quieras y vivir con quien quieras”.

Y simplemente me quedé pensando como mi madre podía ser más culta que un senador, más objetiva, siendo ella católica apostólica y romana, teniendo solamente la primaria elemental…

Entonces solo me quedé con que amé más a mi madre hoy, porque sinceramente no me importa lo que digan unas personas que no conozco, me importa más que mi madre me apoye y eso lo comprobé hoy. La amé más de lo que usualmente la amo, jajaja, y dije, senadores, vayan ustedes a tomar por culo sus opiniones. Si me caso, lo haré en Argentina o en Francia, y arreglo mis bienes seguros y demás, porque total la Corte ya me dio esos derechos.

Ya para terminar, ¿qué queda para nosotros en Colombia? Seguir luchando. Primero, para educar a la gente. Segundo, para abolir esa discriminación, y luego de estas luchas, probablemente, podamos llegar a esa palabra llamada “matrimonio”. Probablemente pasen varios años después de esto y pasarán otros más para tan siquiera pensar en la adopción, pero aun con este panorama tan gris hay que hacerlo, porque una democracia se trata de derechos de igualdad para todos y este es un objetivo que en un país como Colombia debe ser una prioridad.

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¿Y a ustedes qué les parece? ¿Alguna lectora colombiana coincide con las chicas que escribieron el articulo? ¿Cómo ven el futuro de este tema en sus países? ¿Qué les parece a las demás esta “unión solemne”? ¿Se unirían “solemnemente” a sus novias? ¿Alguien más piensa que esto es demasiado discriminatorio para ser serio? Vamos… ¡abramos el debate!

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By Latin90sGirl y Riger

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Comments (2)

  • Juliana

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    Pues tristemente es todo un acierto lo mencionado por la querida compatriota. Lamentablemente se maneja un sentido de la “libertad” muy crudo, donde prevalece el interés de otros ($) sobre los derechos otorgados en una constitución que precisamente vela por que no sean violados. Afortunadamente creo por experiencia propia el cambio viene como siempre desde adentro. La familia es el primer pilar en levantar cuando esto sucede te sientes con fuerza para gritar a voz viva ¡NO ME IMPORTA! ¡AQUÍ ESTOY Y CONTINUARE POR ESAS VOCES ENCLAUSTRADAS BAJO EL BAÚL DE LA REPRESIÓN! al final creo se convertirá en una olla a presión que le explotara en la cara a los imbéciles. Porque en definitiva “Constituye un pecado el que a la primera derrota digamos que no hay razón para existir”. Jorge Elicer Gaitán.

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  • Yoss

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    Ufff!! Qué fuerte este tema. Muy parecida la situación de Colombia a la de México, aunque acá en el Distrito Federal o también conocida como la Cd. de México, es “legal” el matrimonio igualitario, pero en los demás estados creo que, desafortunadamente, aún no ha sido aprobado. Y muy parecida también en la sociedad, acá también estamos llenos de matones, de “guerra” contra el narcotráfico, de balaceras en nuestras calles, de secuestros en universidades; de separación Iglesia-Estado, pero donde el Presidente va y le besa la mano al Papa; donde los arzobispos, cardenales y no sé cuánta cosa más siempre opinan acerca de cualquier tema y tales opiniones tienen una influencia muy fuerte en dicha sociedad; donde un mentado cardenal o no sé qué sea hace declaraciones tan fuertes y tan sin fundamentos como que el aborto es una falta mayor que la pederastia de algunos miembros de la Iglesia, y ahí, justo ahí es cuando mi cara se desfigura y palidece, sobre todo porque escucho personas que toman en cuenta dicha opinión, WTF!!!!! Dónde queda el amor al prójimo, dónde queda el pon la otra mejilla?? Y no olvidemos las joyas de Diputados y Senadores que tenemos acá, donde alguno lleva de apodo “el diputeibol” porque es muy asiduo a los clubes de stripers (que acá se llaman “Tabledance”) y donde el Presidente dice comentarios sexistas y degradantes como: “no sé cuánto cuesta el kilo de tortillas, ni que fuera la señora de la casa” y las personas lo toman como un chiste.
    En fin, creo que acá (como en casi toda latinoamérica) queda mucho camino por recorrer, esperando algún día tengan en cuenta que no importa que sea un México Guadalupano, o un México no creyente, al final lo que importa es la igualdad de derechos PARA TODAS LAS PERSONAS, no importa la fé que profesemos, lo que importa es que cada quien haga su vida como le plazca y no crear prohibiciones para algunos y completa “libertad” para otros.
    Creo que me extendí jaja Saludos chicas!!

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