“TORTAS EN EL RECUERDO”: SUGAR RUSH, tortitas a la inglesa (nota reciclada)

Written by Debora Dora. Posted in Series, Tortas en el recuerdo

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Se acerca el verano y me voy poniendo vaga. Es el calor, chicas, así que aprovecho a reciclar una nota que escribí hace varios años y que una canción de Blondie me hizo recordar: Sugar Rush. Las siguientes palabras son solo sobre las primeras impresiones que me causó esta serie inglesa la primera vez que la vi. con el correr de los episodios se fue poniendo mucho mejor, y empardó con una gran segunda temporada. ¿Ustedes la vieron? Si no la conocen, les cuento de qué trata…



“Que tu mejor amiga no sea lesbiana también puede ser un problema”, con un interesante latiguillo, como de costumbre, I-Sat nos presenta, a pocos meses de su estreno, una nueva serie británica.





Sí, es cierto, que tu mejor amiga no sea lesbiana puede ser un problema; también lo puede ser el que lo sea, o que sea bisexual o eximia catadora. Paki, queer o bi, todo es complicado en esta vida, más aún si sos adolescente y empezás a formar tu personalidad, a organizar tus gustos, a buscarte, con todo lo que acarrea no poder encontrarte tan fácilmente como quisieras.




Y peor aún si a todo esto sumamos una familia disfuncional (bueno, ¿qué familia no es disfuncional en estos tiempos?). Eso es precisamente lo que le sucede a Kim (Olivia Hallinan), una quinceañera, virgen y gay, como ella misma se define, que se muda a la ciudad de Brighton con su extraña familia. Un padre (Richard Lumsden) buenazo (aunque un poco más boludazo), algo loser, que constantemente quiere acercarse a su hija. Un hermano menor (Kurtis O’Brien) que cree venir de otro planeta, un freak que anda con una pecera en su cabeza. Y una madre, a quien Kim llama por su nombre, Stella (Sara Stewart), que en realidad parece más su hermana, no solo porque es joven, sino porque se viste como una pendeja y tiene una actitud constante de adolescente. Además se acuesta con el carpintero en sus propias narices, lo que la desconcierta aún más. ¿Se lo dice a su pobre e infeliz padre? ¿Lo oculta y le hace la gamba? Si la verdad sale a la luz, ¿sus padres se divorciarán? También… para no tener problemas…




Kim, en el fondo, también se siente de otro planeta, y cree no tener nada en común con su familia. Se siente alienada y desconcertada ante su nueva vida, más aún desde que una voluptuosa morocha se cruza en su camino. Sugar (Leonora Crichlow) es su opuesto: carismática, atrevida, sexy. Sugar se atreve a todo; se sabe linda y lo aprovecha. Se acuesta con todos, menos con su amiga, que se la pasa babeando por ella, y con cada minuto que transcurre se le hace más complicado ignorar sus sentimientos y aún más la lujuria (por no decir, la simple calentura) que despierta en ella la cercanía de su amiga, y únicamente “amiga heterosexual”. Aunque por momentos parece que la idolatra e intenta ser como ella, más que querer llevársela a la cama, pero también eso es lógico a esta edad. Claro que su cepillo de dientes no piensa lo mismo…




I-Sat (cómo adoramos este canal, convengamos, ¡es lo más! Debe ser la única señal de cable que se juega un poquito con su programación y a nosotras siempre nos deja contentas y conformes) la presenta como una serie para adolescentes (aunque con un contenido para mayores de dieciocho, en realidad), donde el lesbianismo juega un interesante papel. Aunque yo no lo creo.




La supuesta historia lésbica se ve de soslayo. Hay menciones, algunos acercamientos peligrosos, pero, al menos por ahora, nada pasa. Vemos como a Kim se le hace agua a la boca (y no debe ser el único lugar que produce humedad), con cada roce de Sugar; cómo la observa mientras se cambia al lado, o cuando se besuquea con algún flaco, elegido al azar. Pero solo eso. Apenas lidia con sus conflictos, porque hay más de un temita interno, y ni hablar de los problemas familiares, que son los que más preocupan a la chica, y que junto con su supuesta homosexualidad originan una gran bola de nieve que va creciendo con el paso de los episodios.


Al parecer esta serie causó sensación en el Reino Unido, pero debe ser solamente porque los inglesitos son bastante pacatos cuando quieren. La temática les parece controversial y fue blanco de grupos conservadores y católicos, que al igual que lo que está pasando con El Código Da Vinci (que seguro batirá records de audiencia), lo único que hace es publicitar el producto. Digamos que es una propaganda gratis y de las que mejores resultados produce. En la patria de Sarah Waters, la autora responsable de la creación de Fingersmith y Tipping the Velvet (miniseries basadas en sus obras), Channel 4 decidió adaptar otra novela, esta vez escrita por la polémica Julie Burchill, una escritora y columnista bastante zarpada, por lo que comentan. Su primera novela para adolescentes estuvo en el ojo de la tormenta. Algunos la amaron, otros aducen que es un bodrio y que su forma de escribir tampoco es brillante. Pero la serie que trasmite I-Sat está basada en aquel libro. Al parecer los personajes están mejor delineados, las situaciones son más creíbles, y el guión es más sarcástico y mordaz.



Los actores están muy bien, cada uno desde su papel aporta a esta serie con estética de video clip. Las protagonistas también tienen lo suyo. Olivia Hallinan es una coloradita (redhead rules!) con cara de extraviada, que pone toda su inocencia al servicio de Kim.


Lo de Leonora Crichlow me parece más discutible. Está bien, es una perra infernal, pero a mí no me mueve un pelo (no chicas, no estoy enferma, lo juro). Pero ese estilo de chica rápida no me cabe. La parte física no se ve salvada por sus características. Sugar, además de veloz, es egoísta, creída y se piensa el centro del universo. Cada dos por tres me pregunto qué le ve Kim, además del cuerpo.



Sugar Rush no es lo mejorcito que la televisión británica ha dado, pero al menos vale la pena mirarla, después de todo “una historia cake, siempre es una historia cake“, ¿no? Y esperemos que “One way or another” (de una manera u otra), como canta Blondie desde la presentación, la protagonista vea sus deseos hechos realidad (y sus ratones sean finalmente satisfechos).





Nota publicada con anterioridad en www.enamazonia.com.ar